Asociaciones medioambientales alegan contra construcción de una gran planta fotovoltaica en la Vega de Granada – Granada Hoy

Las asociaciones Ecologistas en Acción–Granada, Somos Vega y Somos Tierra Agrupación de Voluntariado Ambiental de Santa Fe han presentado alegaciones al proyecto de construcción de una gran planta fotovoltaica que la empresa ENCE Energía S.L. ha proyectado construir en la Vega de Granada.

Construir esta planta fotovoltaica de creación de energía mediante la recepción de rayos solares supondría la instalación de un total de 201.632 módulos o paneles solares, ocupando una superficie de 155 hectáreas en los términos municipales de Las Gabias, Vegas del Genil y Santa Fe. Una superficie equivalente a más de 200 campos de fútbol juntos y que se levantaría junto al parque periurbano Dehesa de Santa Fe y la Zona Especial de Conservación de La Malaha.



Esta macroplanta salió a información pública a finales del mes de mayo, dividida en tres proyectos, Ence Atarfe I, II y III, según los ecologistas, con la intención de eludir las evaluaciones ambientales de proyectos de más de 50 MW, «cuya competencia corresponde a la Administración Central, al tiempo que se esquiva la evaluación del impacto global del proyecto». El plan de construcción se acogería, por tanto, a la tramitación a través de la Junta de Andalucía.

«Por otra parte, las líneas de evacuación poseen un trazado que impacta negativamente en la Vega de Granada, en unas zonas sometidas a restricción de usos y transformaciones en el Plan de Ordenación de la Aglomeración Urbana de Granada (POTAUG)», han denunciado las organizaciones. La denominación de «Atarfe», cuando realmente la infraestructura de placas solares no afectaría a este término municipal, se debe a que está previsto que evacue la electricidad generada a la subestación de la localidad.

Según la normativa del Ministerio de Transición Ecológica, las instalaciones a partir de 50 megavatios de potencia deben tramitarse a través del Gobierno. Es por esto que hay muchas empresas que dividen sus proyectos para no sobrepasar ese límite y poder acogerse a la tramitación autonómica.

Dos de las tres plantas de Ence tienen en total 49,9 MW cada una, mientras que la tercera llega hasta los 33 MW. Pese a estar divididas, estarán unidas en el mismo terrero y suman prácticamente 133 MW de potencia instalada en conjunto, aunque se presentan a información pública como proyectos distintos.

Daño medioambiental irreversible

Para Ecologistas en Acción–Granada, Somos Vega y Somos Tierra Agrupación de Voluntariado Ambiental de Santa Fe, la localización de esta megaplanta fotovoltaica afecta negativamente a los ecosistemas de la Dehesa de Santa Fe (Rempa) y de la Zona Especial de Conservación de La Malaha (Red Natura 2000), así como al sector existente entre ambas y que cumple la función de ecotono, «con vocación de recibir una posible ampliación de esos espacios protegidos basándose en la Estrategia de Biodiversidad 2020-2030 de la Unión Europea (UE)».

«Se afecta a la hidrodinámica del arroyo Salado, generando una rápida incorporación de las aguas pluviales y sedimentos al curso del arroyo con afectación directa a dicho cauce, así como a las poblaciones y zonas aguas abajo. Además, no se respetan la Zona de Influencia Forestal, ni la Faja de Seguridad, respecto al espacio forestal de La Dehesa de Santa Fe, según se establece en la ley 5/1999, de 29 de junio, de Prevención y Lucha Contra los Incendios Forestales de la Comunidad Andaluza», denuncian las organizaciones.

La gran planta fotovoltáica se plantea en zonas no urbanizables con vocación agrícola, de hecho la mayor parte del proyecto se ejecutaría sobre olivares, lo que conllevaría la eliminación total de esa vegetación actual, es decir, se cortarían miles de olivos. «Eso supondría cancelar una gran zona de liberación de carbono capturado por esos árboles, así como la cantidad de dióxido de carbono que dejaría de secuestrarse por la eliminación de esta vegetación, además de la pérdida de la actividad agrícola y puestos de trabajo vinculados a ella».

Las organizaciones medioambientales consideran «muy deficiente» la Evaluación de Impacto Ambiental, en lo que respecta a flora y fauna, que supondría la instalación de grandes placas solares en la zona. Por lo que respecta a la fauna, las asociaciones aseguran que no se han realizado muestreos específicos y en las épocas más favorables para la detección de especies. La empresa tampoco aporta metodología para el estudio de macroinvertebrados, ni se ha llevado a cabo un estudio de detalle respecto a constatar la posible presencia y afección a las aves esteparias. «Estas carencias del EIA se hacen muy evidentes al no recoger la presencia de conejo en la zona de actuación, siendo esta especie relativamente abundante», aseguran.

«Por todo lo anterior, Ecologistas en Acción, Somos Vega-Somos Tierra y AUCA, han solicitado a la Junta de Andalucía que no se autoricen dichos proyectos fotovoltaicos. En este sentido, tanto estas entidades como otras que están mostrando interés por este caso, van a llevar a cabo todas las gestiones que correspondan para procurar que esa megaplanta fotovoltaica no llegue a materializarse», han confirmado.

Autoconsumo como solución

Para las organizaciones que presentarán las alegaciones al macroproyecto, estas afecciones a la zona medioambiental del parque periurbano Dehesa de Santa Fe se evitarían con una práctica basada en la distribución del recurso entre la ciudadanía, fomentando el autoconsumo, «así como el uso de todas las superficies disponibles con capacidad para albergar placas solares, tales como tejados de viviendas y naves industriales, equipamientos o infraestructuras de distinta naturaleza pertenecientes a las distintas administraciones, etcétera».

«Los megaproyectos de energías renovables que se están promoviendo por toda la geografía peninsular no contribuyen a democratizar el recurso solar, pues persiguen la concentración del mismo en unas pocas manos», han valorado. Según denuncian, las grandes plantas se proyectan sobre el territorio cambiando su uso, generalmente agrario, con lo que se reduce nuestra capacidad de autosuficiencia alimentaria, aspecto estratégico hoy y de cara al futuro.

«Además de todo esto, se producen alteraciones graves en los ecosistemas y se afecta a la biodiversidad de los territorios donde se ubican, así como de los paisajes agrarios tradicionales», han concluido.

Daniel

Apasionado de la energía solar como medio para que tanto viviendas particulares como empresas sean capaces de rotar a una energía más limpia y a la vez más barata.

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