¿Cuándo se amortizan las placas solares? – Noticias de la Ciencia y la Tecnología

Todas las instalaciones que hemos dispuesto en las viviendas han sido tradicionalmente para darnos confort. Nunca se pensaba en la rentabilidad o el dinero que nos podía hacer ahorrar una calefacción o el frigorífico. Sin embargo, con la llegada de la energía fotovoltaica todo eso ha cambiado. Ahora podemos decir que realizamos una instalación en nuestra vivienda para ahorrar.

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Ese es el motivo por el que cuando hablamos de unos colectores fotovoltaicos nos interesa saber: ¿Qué cantidad de energía me ahorra? ¿Cuándo se habrá amortizado? Damos por sentado que los paneles solares van a generar dinero de un modo u otro. Ese es el motivo para explicar lo mejor posible cómo es la amortización de una instalación fotovoltaica.

¿Qué es la amortización de los paneles fotovoltaicos?

Según la definición de amortización, es la acción de Recuperar o compensar los fondos invertidos en alguna empresa, compra o instalación ejecutada. Si añadimos el término “placas solares fotovoltaicas”, podemos entender que es el dinero que iremos recuperando poco a poco para disponer nuevamente de todo el dinero que nos costó la instalación fotovoltaica.

Deberíamos hacer un plan de amortización de todos los electrodomésticos e instalaciones de nuestra vivienda. La lavadora, el frigorífico, el coche y el resto de equipos de casa envejecen con el tiempo y el uso. Sufren averías y poco a poco el desgaste es tan alto que debemos sustituirlos. No obstante, solo nos interesa hablar de amortización con los paneles solares.

Es comprensible que únicamente hablemos de la amortización fotovoltaica y no del resto de instalaciones o equipos que tenemos en casa, puesto que es la única que genera dinero. Para el resto de electrodomésticos debemos ir ahorrando nosotros, detrayendo el dinero de otros fines. De modo que cuando llega el momento de comprar un nuevo lavavajillas, nevera u otro, tengamos el dinero preparado.

En una instalación fotovoltaica sucede algo parecido. Aunque existe una grata diferencia, puesto que las placas solares generan electricidad que reduce el consumo de la red. Eso ayuda a reducir la factura de la luz que pagamos cada mes. Esa reducción mensual en el pago de electricidad es la que debemos considerar como retorno de la inversión. Acumulando ese dinero mes a mes, irá sumando hasta recuperar el total de lo que pagamos en su día por la instalación de paneles fotovoltaicos.

Por otro lado, debemos considerar la amortización fotovoltaica desde el punto de vista medioambiental, puesto que es un generador de energía verde o renovable. Por este motivo muchas personas también hablan de una amortización medioambiental, teniendo en cuenta que el mero hecho de disponer de placas solares nos ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Podemos calcular la amortización fotovoltaica de forma económica, conociendo el tiempo que necesitaremos para ahorrar el total del coste de la instalación. Y la amortización fotovoltaica ambiental es un cálculo que los instaladores de placas solares realizan en el que se estima la cantidad de CO2 equivalente que se reduce con la instalación fotovoltaica.

¿Cómo se calcula la amortización fotovoltaica?

El cálculo de la amortización de una instalación fotovoltaica no es muy complicado. Lo que realmente es difícil de estimar es la cantidad de energía eléctrica que generarán los paneles fotovoltaicos durante su vida útil.

Necesitamos conocer el coste total de la instalación de paneles solares, con el presupuesto de una empresa especializada y los costes de mantenimiento y otros similares que tendremos durante su uso. A ellos les restaremos el ahorro que obtenemos en las facturas de la luz que obtenemos cada año gracias a los paneles solares. Este ahorro es comparado con las facturas cuando no teníamos las placas solares instaladas.

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Debemos tener claro que el ahorro no es dato seguro. No obstante, las empresas de fotovoltaica nos prepararán los informes correspondientes con una estimación personalizada a nuestra vivienda. En este estudio se analiza el consumo eléctrico que hacemos normalmente durante el año.

Además, se contrasta con la energía que pueden generar los colectores solares. Para ello, se tienen en cuenta los datos históricos de incidencia solar en nuestra zona y la energía eléctrica que potencialmente puede generar nuestra instalación. Aunque esto es solo una estimación, y por ello el ahorro no será esa misma cantidad, pudiendo variar.

Para conocer de antemano la rentabilidad financiera, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia redactó un informe. En él se establecía una metodología para el cálculo de la amortización de una instalación fotovoltaica. Esta metodología da los criterios para el cálculo de la tasa de retribución financiera de la generación eléctrica con energías renovables. Así, se considera una rentabilidad del 7,50% como retribución financiera razonable para la fotovoltaica.

Con respecto a la rentabilidad medioambiental del autoconsumo, las empresas instaladoras realizan estimaciones al analizar cómo funcionará nuestra instalación. Utilicemos un ejemplo numérico, en una vivienda en la que se dispone de una potencia contratada de 5,5 kW y en la que se instalan paneles fotovoltaicos con una potencia de 5 kWp. El ahorro en CO2 se estima que llegará a las 50 toneladas en los 25 años de la vida de esa instalación fotovoltaica.

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Los paneles fotovoltaicos son rentables siempre

Miremos por donde lo miremos, las energías renovables siempre tienen alguna rentabilidad. Cuando hablamos de la energía fotovoltaica, la rentabilidad está asegurada. No obstante, debemos contemplar los dos tipos de amortizaciones ya comentados al pedir presupuestos para una instalación de autoconsumo, no solo el aspecto económico.

La rentabilidad de los paneles solares empieza en el mismo momento en que los instalamos y generan electricidad. Por un lado, porque nos dan parte del consumo eléctrico que no emplearemos de la comercializadora. En este sentido, dejamos de pagar esa energía a la empresa que nos suministra. En una segunda consideración, debemos tener en cuenta el impacto medioambiental, ya que nuestra instalación ayuda a reducir la polución de la atmósfera.

Además, estamos más tranquilos al no estar pendientes constantemente del precio de la luz. Nuestra salud y tranquilidad es la otra rentabilidad de la fotovoltaica para autoconsumo. Una instalación fotovoltaica nos elimina muchas preocupaciones, sobre todo en momentos inciertos y de grandes subidas de los precios de la energía.

¿Qué aspectos afectan a la amortización fotovoltaica?

En término medio, las instalaciones fotovoltaicas necesitan entre 7 y 8 años para amortizarse. Sin embargo, la cantidad de años dependerá de varios factores que consideramos a continuación.

– Orientación de los paneles

  • Si disponemos de una zona perfectamente orientada al sur generamos más electricidad y la amortización fotovoltaica será más rápida que si la orientación varía de esta.

– Irradiación solar

  • Dependiendo de la zona, necesitaremos más placas fotovoltaicas para generar la misma cantidad de electricidad, por lo que el período de amortización aumentará.

– Tamaño de la instalación

  • El tamaño de la instalación debe estar acorde al consumo que se realice, para compensar la mayor parte de la electricidad que necesitamos.
  • Si es más grande no compensamos suficiente para el coste de la instalación.
  • Si es muy pequeña se compensa poco en relación con el consumo y tardaremos más tiempo en tener rentabilidad.

– Calidad de los componentes

  • Cálculos correctos, buenos materiales, adecuada ejecución y mantenimiento periódico, garantizan un apropiado rendimiento y una amortización corta.
  • Una instalación incorrecta aumenta los costes de mantenimiento y disminuye el rendimiento. Por consiguiente, se retrasará el inicio de la rentabilidad de la instalación fotovoltaica.

– Aspecto medioambiental

  • Por el simple hecho de tener una instalación fotovoltaica y usarla estamos ayudando a que nuestro planeta respire mejor, reduciendo el CO2.

Daniel

Apasionado de la energía solar como medio para que tanto viviendas particulares como empresas sean capaces de rotar a una energía más limpia y a la vez más barata.

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